lunes, 24 de noviembre de 2014

Tonto



-…pero me gustaría vérselas.
-¡Y que tonto eres!
Una pequeña broma y por un momento se sentía el chico más afortunado del mundo. Jamás pensó que una frase, que podría resultar ofensiva y menospreciante, le podría gustar tanto. Dicha por ella, con esa dulzura tan característica, acompañada de su tímida sonrisa, realmente realzaba su belleza. “¿Dónde hay que firmar?” Todas las noches se preguntaba lo mismo.  No había hecho falta que pasara mucho el tiempo para darse cuenta que “Única” era una palabra que se le quedaba pequeña.
-¡Eh! ¡Que los ojos los tengo aquí arriba!
Sumido en sus pensamientos había bajado la vista hasta dónde no debía. Y justo después de un chiste poco apropiado. Decidió seguir la broma para ver como se ruborizaba ligeramente y negaba con la cabeza a la vez que suspiraba, siempre con aquella sonrisa maravillosa. Continuaron hablando, besándose, y bromeando hasta que se lo permitió el móvil.
-No hace falta que me pongas a ese tipo que canta tan mal  para que me vaya. Mañana madrugamos, los dos.
De entre todas las casualidades que se habían dado entre ellos, la que más le gustaba a él era que a ella no le gustará “ese tipo que canta tan mal”.
No sabía porque habían llegado a estar como estaban, no sabía a que atribuírselo, pero en un primer día ya pidió todas las disculpas que estaban permitidas pedir a una mujer, incluso más, y si una cosa tenía clara es que no quería disculparse por un error nunca más.
-Buenas noches mi amor, descansa. Mañana nos vemos.

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